Fecha: 26/02/2016

Nuevo capítulo de 'CSI-ARAGÓN' en la EEAD

El viernes 26 de febrero un grupo de alumnos del IES Goya, de Zaragoza, participó en un nuevo capítulo de CSI-ARAGÓN en la Estación Experimental de Aula Dei. Les acompañó durante la visita su profesor, Juan Luis Pueyo. Los alumnos tuvieron que enfrentarse a la resolución de un caso, basándose en una serie de pruebas.

 

La primera prueba la constituyen unos restos de color verdoso, aparentemente plantas, que aparecieron enganchados en la zona de los neumáticos del vehículo “sospechoso”. El grupo de investigadores debe confirmar que efectivamente se trata de material vegetal, para lo cual analizan exhaustivamente la muestra.

Para ello se ha machacado la muestra en un mortero utilizando nitrógeno líquido con lo que se consigue obtener más fácilmente un polvo homogéneo. Luego se ha añadido etanol para extraer los posibles pigmentos, y se han pasado a un tubo eppendorf para centrifugarlos y descartar la parte sólida. Después de centrifugar el sobrenadante se utiliza para proceder a su identificación con el espectrofotómetro.

El espectrofotómetro permite tener un espectro del extracto y así comprobar que la forma de los picos coincide con una mezcla de clorofilas y carotenoides con la que se compara. También se cuantifica la muestra.

Efectivamente, los análisis llevan a la conclusión de que se trata de un resto vegetal tal como a simple vista parecía.

La dirección del “equipo CSI” para esta prueba ha corrido a cargo de Carmen Pérez Rontomé, del Departamento de Nutrición Vegetal.

                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Castañeda, del Departamento de Suelo y Agua de la EEAD, dirigió al grupo de alumnos que,
en esta ocasión, tenían que identificar y localizar una muestra de suelo: la «prueba número 2».

                             

Según el informe remitido por el servicio de análisis de la policía científica, el material de la muestra procede del lugar del crimen. La muestra fue tomada de unas botas encontradas en el interior del vehículo abandonado. El análisis preliminar indica que se trata de partículas de suelo. Mediante un análisis más profundo, se determinan y comparan el color y la textura de la muestra, tras lo que el equipo CSI localiza su origen en algún lugar de nuestra comunidad. Dado que la investigación sigue su curso, no podemos revelar por el momento de qué lugar se trata…

 

 

Según el informe remitido por el servicio de análisis de la policía científica, el material de la «prueba 3» procede de una mochila que se encontró en el interior del vehículo abandonado en el lugar del crimen. El análisis preliminar indica que se trata de un resto de alimento, aparentemente alguna fruta.

Yolanda Gogorcena y Rosa Giménez, del Departamento de Pomología de la EEAD, dirigen al grupo de alumnos en los análisis de la «prueba 3». Las pesquisas se llevan a cabo en el Laboratorio del Grupo de Mejora, Selección y Caracterización de Especies Leñosas de la EEAD. Este laboratorio dispone de marcadores moleculares tipo microsatélite (SSR) específicos para identificar frutas como manzana, melocotón, ciruela, almendro, cerezo, uva, etc…

Ante la sospecha de que se tratase de un resto de fruta, se ha procedido a la extracción del ADN del material sospechoso y se ha llevado a cabo una prueba adicional con marcadores moleculares. El resultado de la PCR con estos marcadores específicos (SSR) ha identificado que el material de la prueba 3 corresponde inequívocamente a restos de melocotón.

 

       

 

La «prueba número 4» consiste en unas semillas y unas espigas de cereal halladas en el interior del vehículo. Ana Casas, Vanesa Martínez y Antonio Pérez –miembros del Departamento de Genética y desarrollo de Materiales Vegetales– coordinan la investigación, dirigida a la identificación de la variedad específica de la que se trata.

Para ello se analizan las características morfológicas de la muestra, y se llevan a cabo comparaciones con muestras patrón.

Todavía no se ha autorizado la difusión pública de las conclusiones de la investigación…

 

En la «prueba número 5» de nuestro capítulo de CSI, los alumnos tienen que indentificar la procedencia de unas muestras biológicas encontradas en el vehículo donde se ha hallado el cadáver.

Estas muestras fueron sometidas a un análisis previo en un laboratorio externo de análisis genéticos. Mediante técnicas de secuenciación se obtiene la secuencia de nucleótidos de dos marcadores moleculares. Los alumnos, mediante el uso de la herramienta bioinformática BLAST, lanzan búsquedas de secuencias en las bases de datos genómicas e identifican la procedencia de estos marcadores biológicos.

La investigación se lleva a cabo bajo la dirección de Inmaculada Yruela, del Grupo de Investigación Biología Computacional y Estructural de la EEAD.

 

 

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